Todos volvieron a sentarse a la mesa, pero el ambiente ya no era el mismo. La conversación intentaba seguir… solo que la tensión flotaba en el aire, espesa como humo.
Liam miró hacia el pasillo de la mansión, impaciente. Tamborileó los dedos en el borde del vaso y soltó el aire por la nariz, ya sin paciencia.
—Están tardando en bajar —murmuró, girando otra vez el rostro hacia el pasillo.
Olivia tomó su mano por debajo de la mesa y le hizo una caricia tranquila, como quien intenta mantener el mu