En el elegante silencio de un hotel de lujo, Liam estaba tendido, tratando de controlar la respiración después de horas de excesos. A su lado, la acompañante estiró el cuerpo y se acercó, buscando un lugar sobre su pecho.
—Vaya… hoy estabas demasiado tenso —comentó en un tono ligero, inclinándose sobre él—. ¿Quieres dormir un poco, bebé, o prefieres hablar? —murmuró, acercando el rostro, con los labios a un suspiro de los suyos—. Una acompañante puede ser una excelente psicóloga, ¿sabías?
Liam