Desde que Zoe encontró aquella Biblia en la biblioteca, no ha dejado de hablar de Dios, del servicio, del temor reverente como primer paso para acercarse a Él. América la escucha, a veces con atención y otras con desconcierto, sin saber exactamente qué decir. Zoe repite con frecuencia que quiere casarse y dedicar su vida a servirle a Dios, como si la fe y el matrimonio fueran parte de una misma cadena espiritual.
América no lograba comprender del todo aquellas ideas. Su crianza católica fue un