Diego se sorprendió, pero no preguntó el motivo.
—Entendido.
Mientras tanto, Camila se sentía incómoda al ver a Santiago quitarle el zapato y revisarle el tobillo.
—No hace falta que hagas esto. El hospital está aquí al lado. Ahí me atienden y listo.
Se inclinó hacia él e intentó apartarlo suavemente para ayudarlo a levantarse.
Santiago alzó la cabeza y sus miradas se encontraron.
Estaban tan cerca que parecía que iban a besarse.
Mateo también alcanzó a ver aquel momento.
Colgó de golpe y se dir