Héctor no soltó a Camila hasta que llegaron a la salida del bar.
Ella estaba tan preocupada que ni se había dado cuenta de que él seguía abrazándola por la cintura.
Solo cuando Héctor abrió la puerta del carro volvió en sí y dio un paso atrás.
—Gracias por lo de esta noche.
Héctor notó que algo la inquietaba, pero no preguntó.
Se inclinó hasta quedar a la altura de sus ojos y sonrió.
—Siempre me estás dando las gracias. ¿No crees que ya hay confianza como para dejar las formalidades?
Camila volv