Al día siguiente se cumplían exactamente dos meses desde que Camila había llegado al pueblo, y también era el día en que por fin podía volver a la ciudad de Puerto Cendal.
Como muestra de agradecimiento, Jorge organizó una pequeña despedida en la escuela.
Camila sintió cierta nostalgia al irse, pero así era la vida: cada etapa tenía sus propias cosas por hacer.
Al llegar de vuelta a Puerto Cendal, pasó primero por la Residencia Vértice para recoger todas sus pertenencias importantes, y las mandó