¿Qué hacía él aquí?
Sin tiempo para pensar en el porqué, Mateo la encerró en un cubículo del baño y le ordenó: —¡No salgas!
Después, se escucharon gritos desgarradores constantes.
En su juventud Mateo había sido rebelde e indomable, exactamente como esos matones de escuela de los que hablaba la gente. En cuanto a pelear, nunca le había tenido miedo a nadie.
Un grupo de tipos que solo tenían músculos y nada más ni siquiera era suficiente para que se molestara. Especialmente al pensar en la imagen