Fabiola se sorprendió ligeramente.
¿Gabriel llamando a Ana tan tarde en la noche?
En su mente, su hermano era frío y distante, manteniendo cierta distancia con todo el mundo.
No solo con las mujeres, sino con cualquier persona, Gabriel trataba a todos por igual.
Fabiola recordó la cena familiar anterior, cuando le pidió a Gabriel que llevara a Ana a casa y él no se negó.
Por intuición femenina, sospechaba que había algo más.
Ana contestó el teléfono delante de Fabiola.
—Hola, señor Urquiza.
—Aca