[Diego: No fue a propósito, me drogaron.]
El inicio del video lo había hecho enrojecer de vergüenza, pero cuando llegó a la parte donde Ana doblaba la rodilla, el color desapareció de su rostro. Mientras enviaba este mensaje, Diego aún podía sentir el dolor pulsante en su entrepierna. ¡Era una humillación para toda la vida! Si realmente hubiese quedado lesionado, sin importar la inocencia de Ana, jamás la habría perdonado. En ese caso, ¿estaría disculpándose voluntariamente como lo hacía ahora?