Cuando Isabela llegó al aeropuerto conduciendo su coche, Carolina ya la esperaba en la sala de salidas.
Al ver que Isabela llevaba sola su bolsa de viaje, Carolina se acercó rápidamente a ayudarla y frunció el ceño:
—¿Has venido conduciendo tú sola? ¿Lucas no te ha traído?
—No le dije nada —Isabela esbozó una sonrisa tranquila.
Carolina abrió la boca, asombrada:
—¿Y él se ha quedado tan tranquilo sabiendo que sales sola?
Isabela se alisó el cabello desordenado por el viento:
—Cada año por estas