—Por poco pierdo al bebé. Qué susto —dijo Valeria con su voz melosa, aún temblorosa.
—Lucas, Isabela siempre ha tenido muy buen carácter, pero hoy me ha tirado un jarrón. De verdad me asusté mucho…
—Quizá perdió el control cuando Elena le tiró las gachas —respondió Lucas con voz grave y tranquila—. No te preocupes. Cuando salgas del hospital, buscaré la manera de que ella se mude.
Isabela se detuvo en seco. Las uñas se le clavaron en las palmas.
—¿De verdad? —la voz de Valeria se llenó de alegrí