El gimnasio privado del edificio Leroux estaba casi vacío aquella tarde. Las luces blancas reflejaban sobre el suelo pulido, y el sonido metálico de las pesas era apenas un murmullo lejano. Cyrus se encontraba allí desde hacía un rato, ajustando los guantes, preparando el saco de boxeo, intentando disimular el leve nerviosismo que lo acompañaba desde la mañana.
No era la primera vez que entrenaba, pero sí era la primera vez que lo haría con ella. Y, aunque se había prometido no cruzar ninguna