Stella inhaló profundamente y asintió moviendo la cabeza.
—Tienes razón. Tenemos mucho de qué hablar —dijo.
Cyrus dio un paso más, acercándose a ella con una sonrisa en la boca. Vaciló por un momento, pero se atrevió a alzar una mano y a acariciar la mejilla de Stella mientras le acomodaba un mechón de cabello tras la oreja.
Stella cerró los ojos unos segundos, disfrutando de la caricia. Era tan extraño para ella, porque normalmente
—Mucho —concordó él y con una mirada vio alrededor y