El centro comercial estaba lleno de gente pese a ser un día laboral. Stella y Cyrus caminaban uno junto al otro, abrigados apenas con ropa ligera, muy lejos aún de lo que les esperaba en Aspen.
Stella observaba los escaparates con una mezcla de emoción y nerviosismo.
Nunca había comprado ropa para un clima tan frío como el de Aspen. Ni siquiera ropa realmente gruesa, como para la montaña.
—Sigo sin creer que vaya a necesitar… —hizo un gesto amplio con las manos— todo eso.
Cyrus sonrió,