Cuando salieron del probador y acyrus le dijo que se llevaba el traje azul, la dependiente tomó nota con la satisfacción de saber que había hecho un buen trabajo.
—Ahora —dijo Cyrus, volviéndose hacia las empleadas—, es su turno. Quiero que le consigan algo que la haga ver aún más preciosa de lo que ya es. Y quiero opciones. Muchas.
Stella abrió los ojos en shock.
—Cyrus…
Pero él ya estaba rodeado por cuatro dependientes que parecían soldados listos para entrar en acción.
—Algo elegan