Antón se llevó la mano a la cabeza instintivamente mientras Sofi esperaba su reacción desde el otro lado de la línea.
— ¿Antón? ¿Estás ahí? ¡Dime algo por favor! ¿Qué podemos hacer para ayudar?
— Nada Sofi… — Dijo con desgano y una terrible jaqueca que comenzaba a ganar terreno — ¡Espera! Si hay algo, por ahora mantengan esto en secreto, el jefe no debe enterarse, no es bueno para su recuperación.
— ¡Pero va a enojarse mucho cuando sepa que se lo hemos ocultado!
— Sí, pero cuando lo haga, ya po