Antón no dijo nada más, ella tenía razón, a su manera, pero aún estaba en la cuerda floja presionando al jefe.
— Creo que debes darle espacio para que, de respuesta, no lo presiones, deja que esté mejor y toca el tema de nuevo en casa, que él sepa que no estás interesada en otra cosa más que en él.
— Comprendo, eso haré.
— Debes entender que todas las mujeres que se le han acercado durante su vida lo han hecho con intereses personales, todas querían poder, dinero, y lujos, tú eres diferente…
—