Adriano se había encaminado a pie hasta la estación de autobuses, de alguna manera lograría que lo llevaran, así fuera apelando a la investidura sacerdotal que ostententaba gracias a Angelina.
Entró y se sentó en las sillas de espera, era muy temprano todavía y no habían llegado los primeros buses a cargar pasajeros, pero no le importó, era mejor así, estar lejos de ella para cuando llegara la mañana, al menos ahí dentro había calefacción, y el frío estaba un poco controlado, le alegró que estu