Villa Isabella, Montes Sabinos
Una semana después de la liberación de Dante
El sol de primavera calentaba las piedras de la villa.
Elena estaba en el jardín con Matteo y Bruno, intentando recuperar la normalidad que tantas veces les había sido arrebatada. Dante dormía la siesta en el interior, agotado por los días de cárcel, por la tensión, por la pesadilla que aún parecía no terminar.
Pietro se había quedado en la villa. No tenía adónde ir. Su testimonio había sido crucial para liberar a Dante