Roma, Italia
11:47 a.m.
El mundo se redujo al latido de su propio corazón.
Elena miró a Dante, buscando en sus ojos alguna señal de que esto era un error, una estrategia, algo que no fuera la traición que parecía. Pero él desvió la mirada y ese gesto pequeño, cobarde, dolió más que cualquier bala.
"Agente Rossi." Salvatore avanzó, sus guardaespaldas formando un semicírculo que bloqueaba cualquier escape. "¿O debería decir señorita Rossi? Es tan confuso con los nombres falsos."
Elena enderezó la