Villa Isabella, Montes Sabinos
Tres meses después del reencuentro
El verano había llegado a las montañas con una intensidad que pocos recordaban.
Elena estaba en el jardín, tomando café con Dante, cuando el coche apareció en el camino de tierra. No era un coche cualquiera; era un Maserati negro, impecable, escoltado por dos todoterrenos con cristales polarizados.
Dante se tensó a su lado.
¿Esperabas a alguien? Preguntó Elena.
No. Dante dejó la taza. Pero parece que alguien nos espera.
Del Maser