Bosque de los Montes Sabinos
Amanecer
Elena caminaba sola entre los árboles.
La niebla se arremolinaba a su alrededor como fantasmas danzantes, y cada paso que daba sobre las hojas muertas sonaba como un disparo en el silencio. Bruno se había quedado en la villa, a regañadientes, vigilado por Dante. Enzo había querido seguirla, pero ella fue clara: sola.
Catalina había sido específica.
Ven sola o no vengas.
Elena llevaba la navaja de su padre en la bota y una pistola en la cintura. No pensaba m