Baldassare
No esperaba respuesta, pero mi primo decide ser amable.
—Es de su equipo o puede que su amigo con privilegios —responde Neri.
Enfurecido, lo empujo, pero me retiene por el cuello.
El tipo se toma demasiada confianza y une la frente a la de la gacela.
—Ocho, nueve y diez —canta Neri, sin soltarme.
La victoria es de Azzura, y en vez de celebrar, estoy celoso. El hombre de cabello multicolor la levanta por el trasero; ella se deja y acomoda sus piernas en sus caderas. La multitud aclama