Al llegar a casa Nikolai iba delante subiendo las escaleras con dirección a la habitación. Sus pasos eran firmes, casi impacientes, Alma lo seguía de cerca preparándose mentalmente para la discusión.
En cuanto entraron en la habitación, se cruzó de brazos cerrando la puerta.
—Nikolai, lo que ocurrio hace rato… —este giró y la interrumpió besándola con urgencia.
Sus manos grandes sujetaron su rostro, inclinándolo para profundizar el beso. Alma soltó un gemido sorprendido contra su boca, pe