Salieron del baño como si nada hubiera sucedido o quizás lo intentaron, ya que Alma tenía los labios ligeramente hinchados y un rubor teñía sus mejillas.
Nikolai la atrajo por la cintura con una sonrisa cómplice antes de darle un beso en la sien.
—Eres peligrosa, muñeca —murmuró en su oído desde atrás. Besó su cuello manteniéndola apretada contra su cuerpo—. Vamos a la habitación y…
La estaba haciendo caminar por el pasillo en dirección a las escaleras, pero Calina estaba esperando por ellos