—¿Qué opinas? —preguntó Nikolai antes de darle un trago a su cerveza. Su hermano Andrei lo miró con el ceño fruncido, se encontraban sentados en el porche trasero.
—¿Sobre qué?
—¿De casarme con Alma?
Andrei soltó una risa baja.
—¿Le pides consejo a alguien de diecinueve años? —soltó sin poder creerlo.
—De nuestros hermanos siempre eres muy objetivo —murmuró—. Sueles ponerte en el lugar de otros. Es una cualidad que pocos poseen —aprecio pasando un brazo por su hombro—. Ahora dime que piensas.
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