—Esto fue un error —le dijo Alma mientras sus labios ardían por el beso, Nikolai soltó una risa baja que hizo vibrar su pecho.
Pasó una lengua por su labio inferior:—No parecías pensar eso hace treinta segundos.
Ella intentó apartarse, pero él no la soltó enseguida. Sus dedos permanecieron firmes en su cintura hasta que aflojo su agarre.
—Nikolai…
—Escúchame primero —interrumpió mirando sus ojos azules, Alma no pudo evitar ponerse nerviosa—. Tres días.
—¿Qué?
Sus ojos grises la miraron co