¡PLAF!
Jürgen apenas alcanzó a reaccionar ante de llevarse una mano al rostro, completamente atónito. La maleta junto a sus pies mientras observaba a Alma con sus ojos abiertos de par en par.
—Alma… —intentó decir él, con la voz quebrada.
—No tengo nada en contra de los gays —espetó ella con la voz rota—. ¡Pero utilizarme para taparte… eso no te lo perdono!
El alemán tragó saliva. Su expresión pasó de sorpresa a culpa de inmediato:—Puedo explicarlo.
Alma soltó una risa llena de amargura que