Irina se dio una ducha caliente, intentando borrar el terror de la noche. Cuando salió del baño, solo llevaba una camisa grande de Andrei que le llegaba a mitad de los muslos. El olor de él la envolvió inmediatamente.
El joven Romanov ya estaba en la cama, recostado contra el cabecero, vistiendo solo un pantalón de chándal gris oscuro. Su hombro vendado destacaba en la penumbra.
—¿Tienes hambre? —preguntó con suavidad, Irina suspiró y negó con la cabeza mientras se metía en la cama a su lad