Javier aprovecha la oportunidad que Stacy le da y, sin demorarse ni un minuto más, se van de la mansión. Cuando llegan a la vieja casa, Stacy la encuentra exactamente como la recordaba.
—¿Vivías aquí? —le pregunta él desconcertado pensando en que era imposible que esa casa fuera habitable.
—No es la gran cosa, evidentemente no es la enorme mansión en la que vives, pero es mi hogar —le dice ella en un tono de voz que no admite discusión— A pesar de todo lo malo, también pasé buenos momentos aquí