Bajo el granero, Javier tiene a su hermano y a Stacy secuestrados. El encanto dulce y juvenil de antaño no aparece por ninguna parte. Javier se ha vuelto todo un desquiciado.
—Stace, mírame —le pide Xavier, haciendo caso omiso de su hermano y observándola fijamente lleno de remordimiento— Lamento mucho no haberme dado cuenta antes.
—Xavier… —exhala ella su nombre casi en un suspiro.
—Tenía mis sospechas, pero necesitaba estar seguro y, cuando lo estuve…
Antes de que pueda terminar la frase, Jav