Stacy y Xavier regresan al granero. El olor nauseabundo los inunda al instante, pero avanzan.
Javier no aparece por ninguna parte, así que deciden mirar en el sótano. La habitación está envuelta en una intensa oscuridad, pero logran distinguir a Javier cerca de la pared del fondo.
—Se acabó hermanito —le dice Xavier decidido.
—No pensarán que me daré por vencido tan fácilmente, ¿verdad? —dice mientras mete cosas en un bolso, se está apoyando pesadamente en su pierna buena— Esto no se acaba hast