Los ojos de Stacy se abren como platos y su barbilla cae al suelo debido a la sorpresa. Si a la rubia le quedaba alguna duda de que las excusas que le había dado Xavier fueran ciertas, ahora acababa de confirmarlo.
No tenía sentido que le prohibiera visitar el granero cuando él mismo estaba a punto de llevarla, pero, menos sentido tenía, permitir que ella lo viera si guardaba algo sospechoso ahí dentro.
¿Había visto ella fantasmas donde no los había? ¿Había armado una tormenta en vaso de agua?