Sangrando.
Corinne.

Misha nos calma a todas después de que ayudamos en lo que podemos. Nos dice que estamos a salvo, y que los hombres estarán bien.

Pero no puedo dejar repetir en mi cabeza la imagen de Adolfo herido, y peor aún, en su mirada indescifrable.

Theressa se acuesta en su cama, y en cuestión de segundos, la escucho sollozar. Mi pecho se hunde. Trago hondo, y, tampoco queriendo estar sola, le murmuro que venga a mi cama. Ella avanza y nos colocamos frente a la otra. Pronto toma mi mano.

Se siente
Vox Cor

Después de un gran bloqueo, he vuelto. Disculpen la demora, espero actualizar algunos días semanalmente.

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