No quiero que muera.
Adolfo.
Mis hombres y yo nos acercamos al lugar de entrega. El dron está volando por los aires, casi imperceptible. Le muestra a Danniel todo el terreno. No hay rastro de nuestros aliados. Entramos al estacionamiento abandonado. Estacionamos las camionetas.
Derek es el primero en salir. Mira a todos lados, y cuando nuestros hombres despejan, salgo.
En días normales, mi mejor amigo me diría algo como “espero que este idiota traiga algo bueno”, pero Derek se mantiene callado a mi lado mientras ca