Una sonrisa.
Adolfo.
Desisto de avanzar, y en su lugar, bajo para ir hacia el campo de tiro. Danniel me abre la puerta de la mansión, como si hubiera sabido que saldría, pero ni siquiera lo miro. Al estar afuera observo el perfecto piso de cemento, pero eso no resulta un gran alivio justo ahora.
En cuanto me acerco al campo, visualizo a Derek entrando al almacén. Aprieto la mandíbula, entro también, pasándole por un lado porque voy directo a las escopetas.
Puedo sentir el peso de las cosas que no se han dic