—Oriana, prepárate porque Zoe ya planeó la despedida de soltera para ti... —Jax entró a la oficina, dejó de hablar en cuanto me vio cabizbaja—. ¿Estás bien? ¿Sucedió algo?
Mi cabeza tenía tantas cosas que no podía ni pensar muy bien. Había regresado a la oficina luego de haber hablado con mi madre y conocido a mi nuevo hermano perdido, que irónico sonaba.
Aferré mis manos en la tela de mi falda, encima de mis muslos. Jax se acercó a mi escritorio.
—Oriana... —repitió, colocando una mano en mi h