Íbamos en el auto de Jayce de camino al lugar en donde se llevaría a cabo la ceremonia. Estaba con los vellos erizados por los nervios que seguía sintiendo, por suerte no volví a saber nada de Richard y no me hizo esa tercera llamada que mencionó en el pasado.
Agradecía que ya no lo hubiésemos visto más, aunque su paradero era una total incógnita. Por suerte el vehículo era espacioso y cabíamos todos: Teresa, Jayce, Zoe, papá, Zack y yo.
Amaba el top de mi vestido que tenia forma de corazón por