—¿Todo salió bien? —preguntó Jax.
Estábamos acostados en la cama, ya era de noche y el día anterior tuve la mejor despedida de soltera que recordaría durante toda mi vida. Jamás iba a olvidar haberla pasado en grande junto a esos dos, aunque gracias a eso pasé casi el día entero durmiendo por la resaca.
Sí, al final Zoe sacó alcohol de su nevera y nos volvimos un poco locos, contando las anécdotas más vergonzosas de nuestras vidas, en donde admití que nunca me habían hecho un oral, recordando l