PUNTO DE VISTA DE MATTEO
Las fotos me golpearon como una puta bala en el cráneo.
Ahí estaba ella —Isabella, mi Isabella— de pie en una pasarela brillantemente iluminada como una maldita reina que había escapado de su rey. Llevaba un elegante vestido negro con hombros marcados y un atrevido corte en la espalda que dejaba ver su piel, luciendo fuerte, hermosa e completamente intocable. El público estaba de pie, aplaudiendo. Los teléfonos estaban fuera. Los pedidos llegaban sin parar. Ella estaba