PUNTO DE VISTA DE ISABELLA
La noche del desfile privado llegó como una tormenta que yo misma había invocado.
Veinte invitados cuidadosamente seleccionados —compradores influyentes, editores de moda y algunos contactos de confianza— llegaron bajo estricta seguridad. El gran pasillo de la casa segura había sido transformado en una elegante pasarela. Luces cortaban la niebla baja. La música retumbaba contra los pisos de mármol. La tensión flotaba espesa en el aire.
Esto no era solo un desfile. Era