**PUNTO DE VISTA DE MATTEO**
Mi primera llamada llegó a las 5:17 a.m.
Todavía estaba sentado en mi estudio, medio borracho, mirando la transmisión de seguridad donde Isabella estaba acurrucada en la habitación de invitados, cuando mi teléfono empezó a sonar sin parar. Mi jefe de operaciones sonaba como si estuviera sufriendo un infarto.
—Jefe… nos han golpeado. Fuerte.
Para las 6:30 a.m., el panorama completo se me vino encima como una puta avalancha.
Tres envíos importantes desviados a aguas f