58. Emboscada
Evelyn y Lucas llegaron donde estaban los demás. Ella estaba un poco agitada y tenía las muñecas y los brazos enrojecidos por la fuerza con la que el hombre la había sujetado. Alys se levantó de golpe.
—¿Cuñada, qué te pasó? ¿Quién te maltrató? —preguntó mientras la examinaba.
—Un idiota me abordó en el bar —respondió la joven—. Como no le hice caso, me atacó cuando venía para acá.
—¿Dónde está ese imbécil? —replicó Abel. Cerró los puños con violencia y sus ojos destilaron llamas de fuego.