75. Ayúdame a preparar el equipaje.
Después de despedir a Evelyn y a los abuelos, Abel y Alys subieron a su habitación; todavía tenían muchas cosas por hacer. Una de ellas era preparar el equipaje para su viaje.
—Cariño, ayúdame a empacar —sugirió Alys, mientras buscaba las maletas en el vestidor.
Abel caminó hacia ella y las sacó.
—Deja que yo haga el trabajo pesado, esposa.
—Me mimas demasiado, cariño. ¿No temes que me vuelva perezosa y malcriada?
—Claro que no, mi ángel. Eres una mujer maravillosa, que sabe lo que quiere y