56. Enredos amorosos: El secreto de Maya y el no tan secreto de Evelyn
—¿De verdad crees que es así de fácil? —replicó Cooper, acortando la distancia hasta que sus labios casi rozaron los de ella, su voz estaba cargada de deseo contenido—. No me pidas que lo olvide cuando sé perfectamente que tú tampoco puedes.
Las defensas de Maya se debilitaban cada vez más; el roce de sus cuerpos y la cercanía de sus labios la hacían vibrar de emoción.
—Thomas por favor; márchate. Dejemos las cosas así, —le dijo ella sintiendo como su cuerpo se estremecía.
—Tu boca me dice que