Capítulo 36. No era su hijo
Luciana, al ver que su esposo estaba detrás de ella, comenzó a temblar un poco, pero se recompuso enseguida y le preguntó:
—¿Tú escuchaste mi conversación?
A Maximiliano le pareció sospechoso que ella reaccionara de ese modo solo por una llamada con quien, al parecer, era su sobrino. Aun así, no le dio demasiada importancia y respondió:
—No escuché mucho, solo la parte en la que te despedías.
Acto seguido, con tono bromista, añadió mientras la jalaba hacia sí y comenzaba a besarla:
—¿Y por qué