Capítulo 100. Acusada de asesinato
Matías, al ver a Alexia en ese estado, intentó calmarla diciéndole:
—Tranquilízate, que no me estoy muriendo, solo es un poco de sangre, nada más, ya sabes lo escandalosa que puede ser la sangre, de inmediato le dijo: Pásame algo para hacer presión en la herida y verás que dejará de sangrar.
Pero Alexia no reaccionaba; solo repetía con su voz quebrada:
—Lo siento mucho… no quería hacerte daño.
Matías, al verla de aquel modo, tuvo que levantarse él mismo, tomar una toalla y presionarla contra el