La mansión estaba sumida en una tensa calma tras el regreso de Leonardo y Camila. Aunque nadie lo decía en voz alta, todos los empleados podían sentir la incomodidad que flotaba en el aire. Camila, en particular, no lograba ocultar su descontento. Se paseaba por la casa como una leona enjaulada, su mente consumida por pensamientos oscuros.
Desde el momento en que Leonardo había decidido regresar abruptamente de sus “vacaciones”, Camila sabía que algo estaba cambiando. El hombre parecía más dis