La luna brillaba intensamente desde la ventana de la mansión. La noche se había instalado en su totalidad, trayendo consigo un silencio profundo, solo interrumpido por los susurros suaves del viento que se colaban a través de los cristales. La habitación, ahora vacía de las tensiones que habían pesado durante el día, parecía reflejar la quietud que ambos necesitaban para respirar. Leonardo estaba acostado junto a Isabela, y aunque ambos habían compartido un momento de intimidad que les había he