El sol comenzaba a ponerse, tiñendo el cielo de tonos cálidos de naranja y rosa mientras el coche de Leonardo avanzaba por la carretera hacia la nueva mansión. Isabela, que había pasado días enteros en el sanatorio recuperándose, ahora se encontraba al borde de una nueva etapa. En su mente había una mezcla de emociones. Estaba agradecida de estar finalmente fuera de aquel lugar, de poder respirar aire fresco y volver a la normalidad. Pero, al mismo tiempo, no podía evitar la sensación de incomo